Cada quien guarda donde le parece
Uno en Drive, otro en su escritorio. El contrato del cliente principal lo tiene Sebastián en WhatsApp y cuando le piden la versión final, manda la equivocada.
Tus documentos en un solo sitio, cada quien entra a hacer lo que le corresponde, el OCR encuentra lo que buscas y cuando llega la auditoría: ya está el log listo.
Es el espacio virtual donde guardas todos los documentos de tu empresa con orden. No es Drive. No es SharePoint. Es un sistema con trazabilidad total sobre las acciones que se realizan a los documentos, quién accede, qué realiza y cuál versión es la actual. En Colombia hay dos leyes que mandan en esto: la Ley 594 de 2000 (que define cuánto tiempo se guardan las cosas) y la Ley 1712 (sobre acceso a la información). KaiDoc cumple ambas. Y maneja la radicación de correspondencia, que es otro problema aparte.
Uno en Drive, otro en su escritorio. El contrato del cliente principal lo tiene Sebastián en WhatsApp y cuando le piden la versión final, manda la equivocada.
Cualquiera puede entrar y mover archivos. No queda rastro. Cuando aparece algo cambiado, toca preguntar uno por uno. Y nadie se acuerda.
No hay tabla de retención, no hay clasificación, no hay registro de quién aprobó qué; el revisor pide papeles y toca pedirle a Mary que lleva 5 años revisando carpetas con documentos vencidos.
Cada función está pensada para que el documento tenga dueño y contexto, sin eso, es un archivo perdido.
Le escribes una palabra, el NIT, una fecha, aparece. El OCR busca dentro del PDF también, así no recuerdes cómo se llama el archivo.
La vigente queda marcada, las anteriores no se borran — ahí están si necesitas mostrar qué decía hace dos años. Nadie usa la equivocada.
Tú decides quién ve qué, por usuario, por área, por tipo de documento. Si se va alguien, queda con acceso a cero.
Tú decides qué datos lleva cada documento, por ejemplo: el dueño, la fecha de vencimiento, el tipo, y después los buscas con esos filtros.
Quien lo abre queda anotado. Quien lo edita también. Quien lo descargó, igual. Para una auditoría es exactamente lo que piden — y ya está listo.
KaiDoc avisa antes de un vencimiento. También si falta un documento que debía estar, o si alguien no contestó a tiempo. Sin que tengas que estar pendiente.
Subes tu documento. Le pones los datos que vayas a buscar después. Cosas como el tipo, la fecha, el área, el dueño. Eso es lo que te sirve cuando lo necesitas encontrar.
¿Es un PDF escaneado? El OCR le saca el texto. Ya no tienes que recordar cómo se llamaba el archivo. Buscas por el NIT del cliente, por la palabra que sabes que dice por dentro, por la fecha. Aparece.
Cada vez que alguien lo abre, lo edita o lo descarga, queda anotado. Quién, cuándo, qué hizo. Cuando llega el día de la auditoría, ese registro lo sacas en un clic. No tienes que pedirle a nadie que se acuerde.
Y las versiones: olvídate de archivar manualmente, la versión vigente queda marcada. Las anteriores no se borran — quedan ahí por si necesitas mostrar que en 2022 el contrato decía otra cosa.
Cada área maneja lo suyo, solo entra el encargado — nadie más, y cuando un expediente ya se cierra, pasa al archivo central, con permisos distintos. La Tabla de Retención Documental (TRD) queda configurada de entrada, según Ley 594 de 2000. Sin armar nada raro por fuera.
Cada documento puede tener su flujo. Tipo: alguien redacta, alguien más revisa, gerencia aprueba — y queda publicado. Cada paso con su responsable. Con tiempos. Con avisos a quien le toca el siguiente paso. Y cuando alguien se demora, el sistema avisa. Olvídate de los chats sueltos y de andar pidiendo firmas físicas.
Cientos de contratos firmados. Expedientes técnicos. Informes de campo. Cada uno con NIT, fecha y responsable. ¿Buscas el contrato de Inversiones X? Le escribes el NIT y aparece. La Ley 594 manda guardarlos cierto tiempo y eso queda configurado de entrada.
Por un lado: pólizas, contratos con locales, lo legal. Por el otro, expedientes del personal — aseo, vigilancia, mantenimiento. Cada área entra solo a lo que es suyo. Si se va alguien, queda con acceso a nada.
Cada cliente tiene su expediente. Adentro: contratos, propuestas, entregables, facturas. Etiquetados como tú decidas. Y si te toca una auditoría externa, sacas el log completo sin pedir nada a nadie.
Trae la estructura de retención lista. Cada documento con su bitácora. Permisos definidos por área. Y las versiones se manejan solas, sin pedirte nada. Y la radicación de correspondencia con consecutivo, hilo de respuesta, todo amarrado. Funciona igual el martes que cuando llega el revisor. Si tu empresa además maneja calidad bajo ISO, eso está en Control Documental SGI.
En 30 minutos te mostramos cómo KaiDoc puede ordenar la operación documental de tu empresa. Sin compromiso, sin spam.